Álvaro Fernández Garza

Presidente del Consejo de Administración de Alfa

EL ESTRATEGA DE LA SIMPLIFICACIÓN Y EL VALOR CORPORATIVO

La trayectoria de Álvaro Fernández Garza es la de un líder que ha sabido timonear uno de los conglomerados más importantes de México a través de una de sus transformaciones más radicales en décadas. Miembro de una de las familias empresariales más influyentes de Monterrey, Álvaro se formó con una visión global: es Licenciado en Economía por la Universidad de Notre Dame y cuenta con Maestrías en Administración por el ITESM y la Universidad de Georgetown. Su carrera en Alfa no fue un ascenso por linaje, sino por resultados; antes de asumir la dirección general en 2010 y la presidencia del consejo en 2023, lideró unidades de negocio críticas, curtiéndose en la complejidad de mercados internacionales y ciclos industriales volátiles.

Álvaro Fernández Garza encabeza la fase final del ambicioso proceso de desbloqueo de valor de Alfa. Bajo su liderazgo, el grupo ha dejado atrás el modelo de conglomerado diversificado para convertirse en una entidad más ágil y enfocada. Su gestión actual se distingue por haber completado con éxito la escisión de Alpek (petroquímica) y Axtel (telecomunicaciones), permitiendo que Sigma Alimentos se consolide como el motor principal del grupo. Esta estrategia de «independización» de subsidiarias ha sido su sello personal, buscando que el mercado reconozca el valor real de cada unidad de negocio por separado, eliminando el «descuento por conglomerado» que históricamente afectaba la acción de Alfa.

La visión actual de Álvaro Fernández para Alfa se centra en la solidez financiera. Tras los años de reestructuración, su prioridad ha sido la reducción de deuda y la optimización de márgenes en Sigma, aprovechando la inteligencia artificial para la logística de distribución masiva. Ante un entorno global de relocalización de cadenas (nearshoring), ha posicionado a las empresas vinculadas a Alfa como socios confiables y tecnológicamente avanzados. Para Álvaro, el éxito no reside en el tamaño del holding, sino en la rentabilidad y la capacidad de cada empresa para ser líder indiscutible en su nicho. Su legado es el de un transformador que tuvo la audacia de «encoger» el grupo para hacerlo más fuerte, moderno y transparente.