San Pedro, un municipio destacado en Nuevo León por su alta capacidad económica, se ha convertido también en el territorio con la mayor tasa de accidentes viales en la región metropolitana de Monterrey. Según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2025 se registraron 52.28 incidentes por cada mil habitantes en esta localidad, cifra que duplica la de su vecino Santiago, que ocupa el segundo lugar en este lamentable ranking.
El dato es alarmante, ya que San Pedro no sólo lidera la tasa de accidentes, sino que ha mantenido esta posición durante varios años, al menos desde el 2010. En contraste, Santiago reportó una tasa de 28.74 percances por cada mil habitantes y Monterrey, con una población mucho más amplia, alcanzó 26.93 accidentes en el mismo periodo. Este panorama evidencia una preocupante tendencia en la seguridad vial del municipio, que se refleja en la cifra total de 6,910 accidentes ocurridos durante el año pasado.
Los expertos en movilidad y seguridad vial han señalado que esta situación puede atribuirse a un desarrollo urbano que ha priorizado el uso del automóvil, así como a una cultura vial que no fomenta el respeto entre los diferentes usuarios de las vías. Luisa Péresbarbosa, directora de Movimiento de Activación Ciudadana (Movac), ha manifestado su frustración ante la falta de avances significativos en la reducción de estos accidentes a lo largo de los años. Ella considera que es imperativo que las autoridades implementen programas de movilidad que incluyan el transporte público y faciliten la movilidad peatonal.
El informe del Inegi también destaca que, aunque Monterrey es la ciudad con más accidentes en términos absolutos, al ajustar los datos por habitante, San Pedro se posiciona como el municipio más peligroso. En cuanto a la densidad vehicular, se observa que San Pedro recibe un gran volumen de tráfico proveniente de otras áreas metropolitanas, lo que agrava aún más la situación. Las avenidas Lázaro Cárdenas, Vasconcelos y Gómez Morín son algunas de las más congestionadas, contribuyendo a esta problemática.
El análisis de la situación vial en Nuevo León también pone de manifiesto que, si bien otros municipios como Santiago y Monterrey enfrentan su propia cuota de accidentes, la gravedad del problema en San Pedro es notable. Esto resalta la necesidad de un enfoque más integral y coordinado entre las diversas autoridades encargadas de la seguridad vial, así como una re-evaluación del modelo de movilidad urbano actual. La mejora en la infraestructura y la promoción de una cultura vial más responsable son claves para abordar esta crisis y reducir el número de accidentes en el futuro.





